LEYENDAS EN INGLES

Saturday, September 24, 2005

LEYENDA TRADUCIDA

EL SOMBRERON

Las estrellas cubrían la oscura noche. El silencio permanecía por las polvorientas calles en la ciudad de Guatemala el. Silencio total.
Ningún ruido. Por el barrio del Sagrario, frente a la catedral, los apóstoles cubiertos de sombra parecían de papel pegado en los muros neoclásicos de la Ciudad.
Los vagos morían d frió en El Portal del señor. El reloj marcaba las ocho de la noche en la Catedral.
En las calles sin empedrar, el tiempo pasaba y pasaba. De pronto, , surgió el rumor del pausado caminar de un patacho de mulas, cada vez más fuerte, indicaba que alguien se acercaba. En la esquina del callejón del Brillante se recortó con claridad la figura de un carbonero procedente del interior del país. Se detuvo indeciso en esa esquina, miró para todos lados. Luego, manifestando alivio por haberse orientad, tiró de sus mulas hacia otra callejuela estrecha rumbo al Barrio de la Calendaria. El ladrar de los perros se convertía en llanto por donde pasaba el solitario vendedor de carbón.

Muy raro ese minero: pequeñísimo, con un cinturón brillante que rodeaba a su cuerpo menudo en impecables botines de Charol que calzaban sus pies. Al hombro una guitarrita de cajeta, de esa que venden en el atrio de la Catedral los jueves de Corpus, y sobre su cabeza un enorme sombrero de alas anchas que casi lo ocultaban por completo. Bajo el ala del gran sombrero asomaba una mano fina que tiraba las riendas de las cuatro mulas cargadas de carbón.

Se imaginaba que las mulas caminaban sin dirección, tal era el tamaño de su conductor que apenas si sobresalía del suelo. Atravesó el atrio de la iglesia de nuestra Señora de Candelaria, y se detuvo frente a un viejo poste. Descolgó su guitarra de cajeta y la afinó. Se aclaró la voz, empezó a cantar con emoción.

Se le oyó toda la noche.

Con el canto se escuchaba un zapateado que el carbonero ejecutaba con sus tacones sobre la acera de laja. Continuó hasta el filo de la aurora cuando el singular carbonero calló. Colgó su guitarra al hombro. Desató sus
mulas y arrastrándolas se perdió por la estrecha calle de la Amargura. Los primeros gallos que empezaban a despertar a la ciudad.

Preguntaba una anciana mientras lavaba ropa en el tanque de San Francisco ¡Dígame una cosa, señora Pilar! ¿Escuchó las canciones de anoche? ¡Que fastidio, otra vez no me dejaron dormir! Se me hace que es otro enamorado de la niña, la hija de la nía Chayo.

Me parecía que la voz de hombre tenía algo raro, ¿no lo cree usted así? Pues sí, nía Tina, a mi tampoco me agrado esa voz. ¿Parecía tan extraña! Pero no me vaya a decir que no, ¡Que bien cantaba el hombre bendito!
Esa niña se trae a locos a todos los patojos de la ciudad. Con ojos grandotes, de un verdegris tan chispeante, tan bellos, y ese su pelo largo color miel que le cae tan bien. Vista así, es una mujer preciosa. ¡Lastima, comadre Carmen que sea hija de pobre! Sería una verdadera lástima que uno de estos nos arruinara la niña, orgullo de la Candelaria

Y entre llantos y chismes, el tiempo y la vida se les iba resbalando a las lavanderas del barrio.

Era bella, la hija de nía Rosario Candiales, tamalera de la calle de la Amargura, Como se expresaba la dueña de la tienda a donde llevaban los tamales, no llegaba a comprender cómo una mujer tan sencilla pudo tener una hija tan espléndida. La gracia de Nina Candiles residía en sus ojos, su cabello y su cuerpo delicadamente hermosos ese tesoro. Quería casarla bien, con un mozo de buena familia. Toda la gente del barrio de la Candelaria también lo hacía. La cuidaban y apreciaban como algo propio, no solo la madre velaba por ella. Casi se atrevían a pensar que tenían a la mujer más bella de la Nueva Guatemala de la Asunción. Se repitieron las serenatas. El pequeñísimo seguía sembrando coplas en el intersticio de la puerta.

Nina oía el canto de su pretendiente, a quien nunca había visto. Se lo imaginaba gallardo y opuesto. Hasta que deslumbrada por muchas serenatas, abrió su ventana y el pequeño enamorado pudo, por fin, entrar en su casa. Y desde entonces, todas las noches el pequeño carbonero penetraba a la casa de nía Chayo Candiales.

La persistencia de la serenata seguía causando revuelos en el barrio. Todo quería conocer al hombre que enamoraba a Nina.

Nía tona decía en aquel atardecer una vieja madura a otra en el atrio de la iglesia de la Candelaria, después de la hora santa tenemos que saber quién es el enamorado de la mentada Nina.

a vieja Matilde pudo ver al pequeño carbonero del gran sombrero, con su guitarra de cajeta. Pudo ver también que entraba por una ventana a la casa, esa tarde.

¡Dios mio doña Tonita! –gritó la vieja Matilde día siguiente.
¡ Sabes quién es el enamorado de Nina Candiales?
¡El Sombrerón

Con que razón esta flaca la pobre. Yo ayer la ví con estos ojos que se van a comer los gusanos. ¡Ay, nía Tona, tenemos que hacer algo!
_El sombrerón, Dios mío!
¡El mismísimo Duende, el Tzitzimite!
¡Qué vamos a hacer, pero antes tenemos qué hacer pero antes tenemos que hablar con la nía Chayo. ¡Ay, Dios mío, el Sombrerón ¡ - gritó desesperada nía Chayo cuando lo supo-¡ya me lo va enfermar! ¡Con qué razón mi hijita está tan desmejorada!
¿ Y Ahora qué hago?-

Llévesela de aquí, nía Chayo, llévesela rapidito a otra parte porque el Duende nunca lo va a dejar en paz, y peor ahora que Nina le hizo caso.

Nía chayo se llevó a la niña del bario de la candelaria y la interno en el convento de santa Catarina, La primera noche que llegó el sombrerón en busca de su amada y no la encontró , se asusto tanto que regresó rápidamente por la misma calle, se perdió dentro de una carrerita lleno de angustia y polvo.

Nina rezaba en el altar de Catarina. Sentía su presencia en el ambiente. Después de cumplir con los oficios , escuchaba con claridad el taconeo de sus zapatitos y su voz inflamada de amor.

Desde el día en que Nina cruzó las puertas del convento, se veía amarrado a la alcantarilla del agua un patacho de cuatro mulas, cuentan los viejos. Tras los gruesos muros, Nina, la hermosa joven de los grandes ojos y el cabello dorado , se iba apagando con lentitud ante la congoja de las monjas, hasta que en las noche de santa Cecilia , en el mes de Noviembre, se durmió para siempre. Amaneció muerta. Las madres Catarina, la velaron en la capilla del Señor Sepultado y luego entregaron el cuerpo exánime a la madre, la tamalera de la calle de la Amargura.

El velorio la casa se lleno de amigos que quería saludar por última vez a la mujer a la mujer que tanto había admirado. Afuera, noche obscura. La madre traslado el cadáver de su hija al barrio. Afuera, noche obscura. En el reloj de la casa habían sonado ya las ocho de la noche, cuando por la calle apareció un hombrecito con su guitarra y sus cuatro mulas caminando muy de prisa; el sombrerón, llego a la casa en donde se velaba a su amada. Amarró su patacho de mulas al poste de luz. Descolgó su guitarra y empezó a cantar derramando su tristeza:

Lágrimas resbalaban debajo de su anchísimo sombrero. Lágrimas de dolor. Aquel llanto se escuchaba por toda la casa.

Y toda la gente empezó a llorar, condolida del sufrimiento del Sombrerón. Nadie se acuerda ahora en que momento se apagó aquel llanto; pero todos aseguraban que al otro día se encontró un rosario de lágrimas al o largo de las calles del bario que resbalaban hasta los barrancos que circundan la ciudad.
La bella amada del sombrerón, fue enterrada en el cementerio de San Juan de Dios; y dicen los viejos que desde entonces, toda esas noches de santa Cecilia aparecen muy cerca del cementerio, amarradas a un poste de luz, cuatro mulas cargadas con redes de carbón y en el camposanto, al ras de las tumbas, se escuchaba una lánguidas.

Como aseguran los viejos de la Parroquia, el Duende nunca olvida a las mujeres que ha querido por eso aparece sobre la losa de una tumba una rosa con gotas de alba.

THE SOMBRERON

Stars were everywhere in the night. In silence were the dirty streets in Guatemala City.
All in silence. No noise.Tthe walls looked like wasted paper, paste to the old ruins of the city near Sagrario Streets.

All were dyeing because of coldness In the Portal of Señor.
Matching 8 o’clock was the Cathedral clock, time for spirits come out from somewhere.
Near the Old Cathedral Streets, on the sandy streets, time passed and passed.
Then, a little noise was listened, even loader when time passed. After, some steps where listened.

Then, the noisy steps, didn’t listened anymore. At the corner of the street, a man of town was watched. He stopped, he saw to everywhere very slowly. With a mysterious appearance, he turned to the next corner and he continues walking, very slowly.
He seemed to be a miner.
When he approached to the houses the cried of dogs was listened. He was very little, with a belt which covered all his body, but with a beautiful pair of boots. He carried a guitar; those whom are in sell, Thursdays morning in the Cathedral. And finally in his head an enormous hat, which covered from his head to his foot.

He carried four mules with him; it seemed they had no direction to follow.
He quickly crossed Nuestra Señora de Candelaria Church. Near a post he stopped, he got his guitar and happily started to sing with no fear. And his voice entered to all the houses of the town. All nights, including a little hit he made with his shoes on the ground.
When he finally stopped, he guarded his guitar and took his mules. Suddenly he disappeared, exactly when the first rooster song was listened.
Everybody in town commented. Two women complained, that they could not sleep on no time last night. They both, thought was some boyfriend of some of the ladies of the town, that everybody went and song to them in front of their house.

Everybody describe this lady, thinking that some boy had come.
“She is poor, that is why everybody come here and sing to her” they said. “But she is very beautiful, always” they commented.
A shame would be that some of this guy would ruin this girl.

Nina was very beautiful. The woman of the store did not understood how a humble woman, could had such a pretty girl.
Nina was wonderful.
In her hair, and specially, in her eyes was reflected her grace.
Her mother wanted for her a good husband; she cared her girl a lot, for that time.

But not only her mother took care of her, all the people of the town appreciated her. Everybody was proud for having her in town. People thought they had to the most beautiful girl of the New Guatemala of the Asuncion.

Every day the serenade repeated and repeated every day. He sang Nina new romantic poems. Meanwhile Nina in her house listened carefully to the songs commotion.
Hearing the voice, of the man in love.
Finally opened the window of the room, after a lot of days. She imagined him, big and with muscles.
That mysterious man entered in Nina’s house, since then.
The persistence of the serenades was causing a mess in town. Everybody wanted to know the man who was in love with Nina.

An old woman in the Candelaria Old Church, after the Holly hour, commented to other woman, that they both had to know the guy who was singing to Nina.
That night the old woman could view the little man entered with his guitar and a big hat also boots, to one window into Nina’s house.

“Oh, my God! Do you know who is Nina’s boyfriend?” she told, “Is the Sombreron, that’s why she is so skinny. Yesterday I saw her eyes, and they look like if worms were eating them.” She said.
“We have to do something, poor Nina” she continued “the goblin” she exclaimed.
We have to talk with Chayo first to do something.

“She will get ill said Chayo. “Take her away from here, take her to other town quickly, the goblin won’t let her, take her from here” people advised to Chayo.
Nia Chayo took Nina from Candelaria town to Santa Catarina Convent. The first night that the Sombreron came to seek Nina, and he didn’t find her, he scared to much, at the point that came back rapidly from the same street with the guitar. He loose rapidly scared and dusty.

In front of the altar of Santa Catarina Nina prayed. But she felt his presence.After doing her duties, she could listened the clicking of his boots and the voice in love singing songs.
Since the day Nina crossed the Convent doors, near the convent were two mules drinking water
Old people of Candelaria said. Nina, the beautiful girl with big eyes and golden hair was depressing slowly in front of the nuns. Until Santa Cecilia’s night she slept for ever.
In sunrise she was death.
The nuns kept vigil on her in the Señor Sepultado Chapel. After they gave the death body to her mother, a Street seller of the Amargura Street they kept vigil on her.

Her mother took the body to keep vigil. The house was full of friends who wanted to see for last time to the girl who was admired by everyone.
By the street, at eight o’clock, appeared a little man with his guitar and his mules walking rapidly, The Sombreron.
Running he entered where people was keeping vigil. He strapped the mules and began to sing a sad song.

Tears were coming out all around his big hat. Pain tears. His crying was listened in the entire house. All started to cry also hurt also by the Sombreron`s pain.

No one remembers in town now when stopped that crying.

Everybody viewed next day in the street a crying rosary around the entire town. Nina, the beautiful girl the Sombreron love in San Juan de Dios Cemetery, every Santa Cecilia nights appeared some mules, near the thumbs, the hearing of a guitar and a song is listen. In a thumb a flower with alb drops. Because as old people said the goblin never forgets the ladies he had love.

EL CANANCOL

Cuénteme, don Nico: ¿por qué pone ese muñeco con esa piedra en la mano en medio de su milpa?, pregunté un día a un ancianito agricultor.
Su cara se animó con una sonrisa de niño, en tanto que me contestaba: Sé que usted no cree, pero le diré: soy pobre, muy pobre y no tengo quien me ayude a cuidar la milpa, pues casi siempre cuando llega la cosecha, me roban el fruto de mis esfuerzos. Este muñeco que ve no es un muñeco común; es algo más; cuando llega la noche toma fuerzas y ronda por todo el sembrado; es mi sirviente… Se llama Canancol y es parte mía, pues lleva mi sangre. El sólo me obedece a mí… soy su amo.
Don Nico siguió diciendo: Después de la quema de la milpa se trazan en ella dos diagonales para señalar el centro; se orienta la milpa del lado de Lakín (Oriente) y la entrada queda en esa dirección. Terminado esto, que siempre tiene que hacerlo un hombre (hechicero) se toma la cera necesaria de nueve colmenas, el tanto justo para recubrir el canancol, que tendrá un tamaño relacionado con la extensión de la milpa. Después de fabricado el muñeco, se le colocan los ojos, que son dos frijoles; sus dientes son maíces y sus uñas, frijoles blancos; se viste con brácteas que cubren las mazorcas. El canancol estará sentado sobre nueve trozos de yuca. Cada vez que el brujo ponga uno de aquellos órganos al muñeco, llamará a los cuatro vientos buenos y les rogará que sean benévolos con (aquí se dice el nombre del amo de la milpa), y le dirá, además, que es lo único con que cuenta para alimentar a sus hijos. Terminado el rito, el muñeco es ensalmado con hierbas y presentado al dios Sol y dado en ofrenda al dios de la lluvia; se queman hierbas de olor y anís y se mantiene el fuego sagrado por espacio de una hora; mientras tanto, el brujo reparte entre los concurrentes balché , que es un aguardiente muy embriagante, con el fin de que los humanos no se den cuenta de la bajada de los dioses a la tierra. Esta es cosa que sólo el hombre ve.
La ceremonia debe llevarse a efecto cuando el sol está en el medio cielo. Al llegar esta hora, el brujo da una cortada al dedo meñique del amo de la milpa, la exprime y deja caer nueve gotas de sangre en un agujero practicado en la mano derecha del muñeco, agujero que llega hasta el codo.
El hombre cierra el orificio de la mano del muñeco, y con voz imperativa y gesticulando a más no poder, dice a éste: Hoy comienza tu vida. Este (señalando al dueño), es tu señor y amo. Obediencia, canancol, obediencia… Que los dioses te castigarán si no cumples. Esta milpa es tuya. Debes castigar al intruso y al ladrón. Aquí está tu arma. Y en el acto coloca en la mano derecha del muñeco una piedra.
Durante la quema y el crecimiento de la milpa el canancol está cubierto con palmas de huano; pero cuando el fruto comienza a despuntar, se descubre… y cuenta la gente sencilla que el travieso o ladrón que trate de robar recibe pedradas mortales. Es por lo que en las milpas donde hay canancoles nunca roban nada.
Es tan firme esta creencia, que si por aquella época y lugar se encuentra herido algún animal, se culpa al canancol.
El dueño, al llegar a la milpa, toma sus precauciones y antes de entrar le silba tres veces, señal convenida; despacio se aproxima al muñeco y le quita la piedra de la mano; trabaja todo el día, y al caer la noche, vuelve a colocar la piedra en la mano del canancol, y al salir silba de nuevo. Cuando cae la noche, el canancol recorre el sembrado y hay quien asegura que para entretenerse, silba como el venado.
Después de la cosecha se hace un hanincol (comida de milpa) en honor del canancol; terminada la ceremonia se derrite el muñeco y la cera se utiliza para hacer velas, que se queman ya en el altar pagano, ya en el altar cristiano.
Y calló el viejecito después de haber hablado con acento de creyente perfecto.
Leyenda tomada del libro “El alma de Campeche en la leyenda maya” de Elsie Encarnación Medina E.+


THE CANANCOL

Tell me, Mr. Nico, why do you put that figure with that stone in his hand in the centre of your corn field?.. i ask to the old man.
In his face a little smile apeeard, like a child smile, and he asked me: i know that you dont belive, but i tell you: im poor, very poor, and i dont have anybody who can help me to take care of this corn field, cause when we finish wit the plantation, somebody steals me all the corn: This figure, wich is not a common figure, is something else, when the nights fall out, he put stronger, and walks in all the field, he is my serveant, his name is Canacol, and its part of me, cause he got my blood, he only obeys me, cause im his master.
Mr. Nico continued, after we burn the corn we put two lines wich go to the centre, we put the corn in orientation to Lakin, and the entrance goes in that direction, finished with that, wich always has to be done by a sorcerer, we put all the wax form nine bees group, as much to cover the Canacol, and it has to got the size of the corn, after we make the figure, we put the eyes, wich are two beans, his theets are corn and also his nails. The Canacol will be seated above nine woods piles: Everytime that the sorcerer put all that things to the figure, he will call to the four winds, and pray to be good with me, and he also pray cause this is the only thing to feed my childs. Wen the ritual is finished, the figure covered with very special plants is introduced to the gods, and to the sun, and it given to the god of rain, we burn plants with smells and we keep the holy fire, for an hour, meanwhile, the sorcerer gives to the people balche, wich is a liquor very strong, just for the humans not notice of the come of the gods to the earth. This its a thing that just the humans see.
The ritual has to make it wen the sun its in the middle of the sky, and with a very hard voice, he saids: today starts your life, and this pointing to the owner, he is your lord, obey Canacol, obey, the gods will punish you if you not obey, this corn is yours, you shoul punish tho the thieves, here is your weapon, and he puts a stone in the hand of the figure.
While the burnt, the grown of the corn, the Canacol, is coverd with plants, but when the corn starts to have form, he discovers… and as the poor people says… that the thieves who try to steal it, receive deadly stone hits. Thats because wen there are Canacoles int hte fields, nobody steals anythyng.
So strong as this belived, that in that time, the place is hurted by any animal, the guilt is the Canacol.
When the owner goes to the field, he takes his cautions, and before he goes in, he whistles tree times, is the signal, very slowly he aproaches to the figure, and he takes the stone of the hand of the Canacol, and when he goes out, he whistles again. When the night goes in, the Canacol goes trough the corn field, and some people say that he wisthles as a deer.
After, when we grain all the corn, we make a Hanicol, in the honor of the Canacol, and when the ceremony is finished, we melt the figure and we use the wax to make candles, wich we burn in a temple, in the presence of god.
And then the old man, after he talked a lot, he shout out as a prefect beliver.


LICEO LA SALLE
INGLÉS
ALEX MOHAMED
5 “1” PERITO CONTADOR


INTEGRANTES:

Lesbia Palma
Lucy Villela
Lizzy Samayoa
David Warren
Luis Hernándes
Velvet Campollo